Ritmo en la narración

El ritmo, como columna vertebral, marca, define y moldea toda narración. Establece la velocidad de la acción, sus pausas, y la duración de cada elemento.


El ritmo es un instrumento del que se vale el autor para crear sensaciones de intriga, suspense, dilatación; jugando con las expectativas y emociones del lector. Es, también, otro elemento estilístico que identifica el sello personal e individual del autor.

Bécquer, en sus Leyendas (1858-1864), hace uso del ritmo de forma magistral para producir suspense en sus lectores. Como ejemplo, tomaremos El Rayo de Luna (1862), que cuenta el enamoramiento de Manrique. Su protagonista, persigue a su amada durante todo el relato, hasta que descubre que solo fue un rayo de luna. Bécquer crea intriga con la incertidumbre que Manrique siente en la búsqueda de su amada, empujándolo a seguir leyendo.

Para ello emplea tres elementos claves para dotar a sus narraciones de ritmo, y que todo escritor puede adoptar:

Tiempos verbales
“La luna, que se había ido remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un grito leve y ahogado.”

En este pasaje, Bécquer emplea tres pasados diferentes: el pretérito pluscuamperfecto (había ido), que aporta lejanía en el tiempo; el pretérito imperfecto (conducía), que designa una acción pasada que se extiende en el tiempo; y el pretérito perfecto simple (exhaló), el cual describe una acción pasada corta, interrumpiendo a la marcada por el pretérito imperfecto. El juego de usar diferentes tiempos pasados en una misma oración, aporta diversas dimensiones al relato.

Comas
“Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos, pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante.”

Aquí emplea en una sola oración de apenas dos líneas cinco comas. Estas, junto con un rico uso de adjetivos, aportan gran dinamismo en la descripción, que, de otra forma, podrían resultar monótona. Las Leyendas de Bécquer son relatos cortos, en los que premia la acción y las sensaciones que provocan en el lector, un claro exponente del Romanticismo. Por tanto, el ritmo es un elemento clave.

Longitud de las frases
“La media noche tocaba a su punto. La luna, que se había ido remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un grito leve y ahogado, mezcla extraña de sorpresa, de temor y de júbilo.”

En este párrafo, entrelaza una oración de siete palabras, con otra de tres líneas. La primera sirve como sentencia, clara, precisa, que rompe con el ritmo descriptivo y progresión continua de acciones predominantes. Sin embargo, la segunda, continúa la cohesión habitual del texto, lleno de comas, adjetivos y diversos tiempos verbales.

Como muestran los ejemplos de Bécquer, empleando comas, diversos tiempos verbales, y variando la longitud de las frases, podemos dotar a nuestros relatos de ritmo y musicalidad. El ritmo es un aliado imprescindible del autor para recrear la sensación concreta que quiere transmitir al lector. Además, dotará a la narración de cohesión y un estilo único.

 

Por Marina Sola