El barroquismo como error literario

La RAE define barroco como:
adj. Dicho de un estilo literario: Caracterizado por una rica ornamentación del lenguaje, conseguida mediante abundantes elementos retóricos.
adj. Excesivamente recargado de adornos.

Un estilo sobrecargado crea en el lector la sensación de leer algo artificial, falso, distante; que se aleja de lo que todo escritor aspira a conseguir: un estilo propio, que lo defina e identifique. Un texto excesivamente recargado dificulta la compresión, rompiendo la complicidad entre lector-narración. Por tanto, la construcción de oraciones rocambolescas, sumidas en una maraña de nexos y comas, así como el uso de léxico fuera del registro marcado; desvían la atención del lector, enfocado, en su lugar, en desenmarañar la información bombardeada por el narrador. 

Escribir de forma sobrecargada y abusar de un léxico excesivamente formal es un error común, que podemos evitar adoptando la filosofía “muéstralo, no lo digas”. Se debe buscar la palabra adecuada, con la finalidad de ser claros y, al mismo tiempo, crear belleza con el lenguaje. La clave es decir más con menos palabras, y ser más específicos. Para ello, los escritores deben huir del vocabulario genérico (palabras como cosas, gente, etc); y decantarse por adverbios y adjetivos precisos y concretos, que aporten información relevante a la historia.

Para no caer en el barroquismo, el autor Zinsser hace una reflexión que ayudará a los escritores que tienden a sobrecargar sus textos: “Desahazte de lo accesorio. Busca lo que sobra en lo que escribes y recórtalo sin piedad. Sé agradecido por todo aquello que puedes tirar a la basura. Examina una vez más cada frase que pones en el papel. ¿Está cada palabra haciendo un trabajo nuevo? ¿Podría expresarse alguna idea de manera más económica? ¿Hay algo ahí que sea pomposo o pretencioso o a la moda? ¿Te estás agarrando a algo inútil solo porque crees que es bello? Simplifica, simplifica.”

 

Por Marina Sola