Errores de un escritor: el idiolecto

–No me convences, caballerete. Los hechos acaecidos no se corresponden con lo que vengo observando —dijo Luisito desde su sillón.

Incluso dos amigos, de la misma edad, cultura y lugar de residencia, se expresarán de forma diferente cuando hablen. Esto es aún más evidente cuando comparamos el modo de hablar de una anciana, con un político, una madre, un profesor de universidad… esto es el idiolecto.

Esto puede usarse, en determinados casos, como una herramienta de humor, ya que la base de la comedia consiste en provocar la risa por medio de la sorpresa y los contrastes. Pero si no es lo que pretendemos, es un grave error que debemos trabajar.

 

¿Por qué sucede?

Quizá por empatía incurrimos en darle nuestra propia voz a nuestros propios personajes, y así lo que conseguimos es que todos se expresen como si fueran la misma persona. Esto desorienta bastante a los lectores que leyendo una conversación larga, pueden llegar a perderse sin saber quién está hablando.

 

¿Cómo se soluciona?

Este error, que nos lo encontramos más a menudo de lo que pensáis, se soluciona fácilmente con las famosas fichas de personaje. En ellas, el escritor previamente ha establecido cómo es la forma de hablar de cada uno, es decir: usa latiguillos? Cuáles? Se enrolla para decir algo o por el contrario responde lacónicamente? Responde con preguntas? Es agresivo o afectuoso en sus diálogos? ¿se muestra cercano? ¿Usa palabras cultas o grandilocuentes? ¿se expresa poniendo ejemplos?…

Estableciendo esto, podemos tener mayor control sobre cómo deben desarrollarse sus diálogos e intervenciones y así marcar la diferencia entre los personajes que aparecen en nuestra historia.

 

Otras ventajas.

Tened en cuenta que un idiolecto bien trabajado también nos ayudará a narrar la historia de una forma más ligera, ya que no tendremos que recargar el texto indicando en cada momento quién dijo qué cosa, pues la propia expresión ya es indicador suficiente. Por último, la adecuación del vocabulario aporta, además de riqueza, credibilidad, y nos parecerá estar escuchando realmente a los personajes hablando a nuestro lado.